martes, 2 de agosto de 2011

Un llamado ¿a qué?

Cuando hablamos de vocación se nos viene a la mente, la vida consagrada o sacerdotal, sin embargo, la vocación es más que eso.

Hemos sido creados por Dios. Es un principio en el cual todos los cristianos creemos. Dios nos ha llamado a la vida pensándonos felices y plenos; capaces de amar y ser testigos de su amor incondicional por toda la humanidad.

Ésta es nuestra primera vocación: a la vida.

Vocación significa llamada, de algo que se pronuncia y que no me deja tranquilo/a. En esta llamada inicial de parte de Dios a cada uno/a, se nos invita a caminar, crecer y escuchar, ya que no será la única, Dios continua llamando a lo largo de toda nuestra historia, Dios sigue vocare, vocatio, llamando o invitando.

Por ello nosotros te invitamos a preguntarte ¿a qué estoy llamado o invitado? No sólo en el ámbito profesional, sino de manera integral: lo que realizo, aquello que he optado ¿me hace feliz, me siento pleno/a? ¿Creo que es lo que Dios sueña conmigo?...

Por último no tengas miedo en preguntarte, las respuestas están en tu corazón, en el encuentro íntimo y verdadero con Aquel que nos amó primero y sólo desea de ti una respuesta generosa…no tengas miedo en buscar…


Si quieres comunicarte con nosotros:

ccmadariaga@gmail.com

martes, 19 de julio de 2011

Al Buen Pastor le decimos....


Buen Pastor, Señor Jesucristo, que sientes compasión
al ver a las muchedumbres como ovejas sin Pastor.

Te pedimos que envíes a tu Iglesia
Sacerdotes según tu corazón, que nos alimenten
con tu Cuerpo y con tu Sangre.

Diáconos que sirvan en el ministerio sagrado
y en la caridad a sus hermanos.

Religiosos y Religiosas que, por la santidad de sus vidas,
sean signos y testigos de tu Reino.

Laicos que como fermento en medio del mundo,
proclamen y construyan tu Reino por el ejercicio
de su diario quehacer.

Fortalece a los que has llamado,
ayúdalos a crecer en amor y santidad,
para que respondan plenamente a su vocación.

María,  Madre y Reina de las vocaciones,
ruega por nosotros.

Amén

(fuente: www.iglesia.cl)